Identifica tus necesidades nutricionales básicas personales (Vitamina B-12, B-6, Ácidos Grasos Poliinsaturados: Omega-3 y Omega-6) y asegúrate de que tu alimentación incluya alimentos ricos en todos estos componentes esenciales.

Esto nos indica que los hábitos alimenticios pueden ser perjudiciales o beneficiosos para la salud, y dado que cada individuo posee variaciones en la genética del metabolismo, no todos partimos de las mismas necesidades alimenticias.

Debido a mutaciones o alteraciones en genes implicados en el metabolismo de los ácidos grasos poliinsaturados o de las vitaminas, habrá individuos que requieran de una dieta con mayor carga de estos componentes y otros en los que las recomendaciones generales nutricionales, establecidas por los organismos de referencia, serán suficientes para mantener una alimentación saludable.

Los ácidos grasos poliinsaturados (PUFAs) son nutrientes muy importantes para mantener un adecuado crecimiento celular y un buen funcionamiento del cerebro. Estos ácidos grasos pertenecen al grupo de las llamadas grasas saludables y se clasifican en grasas omega-3 y omega-6, ácidos grasos esenciales que no pueden ser sintetizados en nuestro organismo y que, por lo tanto, deben ser ingeridos en la dieta.

Su importancia es crucial para un óptimo desarrollo cognitivo del cerebro en las etapas tempranas de la vida y, de hecho, se conoce que en mujeres embarazadas, una ingesta adecuada de PUFAs de cadena larga (omega-3 y omega-6), ayuda a garantizar el desarrollo normal del bebé. Este tipo de grasas saludables tienen una función muy importante en el mantenimiento de la integridad de la membrana celular, en la regulación de la señalización celular y, además, es sabido que se asocian con una disminución del riesgo de hipertensión, diabetes, artritis, enfermedades inflamatorias y enfermedades autoinmunes. Y lo más importante, los PUFAs han demostrado atenuar el riesgo de enfermedad cardiovascular ya que son capaces de reducir la concentración y mejorar las propiedades de los lípidos causantes de la placa de ateroma.

Sin embargo, los distintos tipos de ácidos grasos poliinsaturados mencionados (omega-6 y omega-3) no actúan de la misma forma sobre nuestro organismo.

Mientras que los PUFAs omega-3 poseen un fuerte efecto anti-inflamatorio, los PUFAs de la serie omega-6 tienen un efecto pro-inflamatorio.

Dentro de su efecto anti-inflamatorio, los PUFAs omega-3 disminuyen el riesgo de enfermedad cardiovascular gracias a que reducen la síntesis de triglicéridos y otras moléculas aterogénicas.

Sin embargo, no todos los individuos responden de igual forma frente a los PUFAs ingeridos (omega-3 u omega-6). Esto se debe a la presencia de determinadas variantes genéticas en la secuencia de aquellas proteínas sobre las cuales actúan este tipo de ácidos grasos para desencadenar sus efectos pro o anti-inflamatorios. De esta forma es sencillo comprender que, en función de las variantes genéticas que presente cada individuo, cada persona puede tener diferentes requerimientos en la ingesta de PUFAs si quiere alcanzar sus efectos biológicos saludables.

En DNA Active, analizamos la variante genética más fuertemente asociada y que afecta a las respuestas diferenciales de cada individuo frente a una ingesta rica en ácidos grasos omega-3 o en ácidos grasos omega-6. Por lo tanto, se identificará qué PUFAs son los más adecuados para cada tipo de persona.

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