Por todos es conocido que la ayuda más obvia para el entrenamiento es una nutrición adecuada y un reposo adecuado del cuerpo. Pero ¿Cumplimos realmente con estos requerimientos?

La palabra “ergogenia” proviene del griego “ergos” que significa trabajo, y “genan” que es generar. Sin embargo, en el ámbito que nos concierne hoy, consideraremos “ayuda ergogénica”  como cualquier maniobra o método nutricional realizado con el fin de aumentar la capacidad para desempeñar un trabajo físico y mejorar el rendimiento.

En concreto, un hecho a favor de la afirmación anterior, es que las vitaminas y otros componentes bioactivos de los alimentos funcionan en nuestro cuerpo como verdaderos reguladores metabólicos influenciando, a través de su interacción con receptores diana, una infinidad de procesos fisiológicos cruciales para el ejercicio y la práctica deportiva.

Es el caso de muchas vitaminas del tipo B, las cuales no solo están implicadas en el procesamiento de carbohidratos y grasas para la obtención de energía durante la práctica de ejercicio de intensidad variable sino que a su vez participan en la formación de los glóbulos rojos, principales protagonistas de la entrega de oxígeno a los músculos durante la práctica de ejercicio aeróbico.

Otras vitaminas como la C y la E, también afectan a la práctica de ejercicio físico por su parte, pues actúan como verdaderos antioxidantes que previenen el daño celular durante el entrenamiento, optimizando la preparación pre-competición de los deportistas.

En base a estos y muchos otros datos, podemos observar que no son pocas las relaciones que se han establecido a nivel molecular entre las vitaminas y el rendimiento deportivo.

Dicho esto,

¿Son verdaderamente eficaces los complejos multi-vitamínicos y la suplementación nutricional a la hora de incrementar el rendimiento deportivo?

La respuesta a esta pregunta vendrá siempre ligada y determinada por la estrategia de suplementación que sigamos.

Al igual que ocurre con todos los excesos, no tiene ningún efecto beneficioso dotar al cuerpo de cantidades abusivas de nutrientes con los que ya contamos. La clave para que la suplementación vitamínica resulte eficaz en la optimización del rendimiento reside en identificar aquellos individuos que verdaderamente se pueden beneficiar de ella.

Son numerosas las publicaciones científicas que llegan a la misma conclusión: “La suplementación vitamínica se ha demostrado ineficaz e innecesaria en atletas con unas condiciones nutricionales óptimas, por el contrario, se ha presentado como una estrategia extremadamente eficaz para la mejora tanto del rendimiento deportivo como de la  capacidad recuperación del tejido muscular en atletas  que presentan deficiencias y alteraciones nutricionales”. Y es que la deficiencia de ciertas vitaminas puede afectar de forma muy negativa al rendimiento deportivo.

En concreto, en diversos experimentos, la falta prolongada de vitamina B6 o vitamina C se han presentado como responsables de un acusado descenso en el VO2max y en el umbral anaeróbico del atleta, en menos de cuatro semanas.

La clave reside, por lo tanto, en identificar a aquellos atletas que se enmarcan dentro de grupos de riesgo de presentar deficiencia para ciertos nutrientes y, sobre estos casos, aplicar las medidas nutricionales pertinentes.

¿Es común tener deficiencia vitamínica?

Varios expertos en nutrición deportiva han afirmado reiteradamente que en la actualidad no es muy inusual encontrar a atletas que podrían estar en riesgo de deficiencia para ciertas vitaminas. Por ello, es precisamente esta estrategia de análisis individual la que tenemos que llevar a cabo para dar respuesta a las necesidades personales de nuestros deportistas.

Entre las múltiples casusas de deficiencia vitamínica podemos encontrar las patologías intestinales, la edad o el llevar una dieta desequilibrada, sin embargo, en pocas ocasiones se tiene en cuenta que el factor genético ocupa un lugar importante dentro de este contexto.

Al igual que los polimorfismos genéticos son responsables de las diferencias físicas entre individuos o marcan la propensión a determinadas enfermedades, también juegan un papel crítico en la predisposición de ciertos grupos poblacionales a padecer deficiencia de ciertas vitaminas.

¿Qué puede hacer DNActive por mí?

Desde la aproximación genómica que ofrece DNActive somos capaces de detectar aquellas alteraciones genéticas en la secuencia de determinados transportadores o bien de proteínas diana de las vitaminas y otros componentes bioactivos de los alimentos, que cuentan con mayor peso sobre el rendimiento deportivo.

Sin duda, una aproximación que permitirá una mayor individualización de las intervenciones nutricionales y deportivas con grandes beneficios para el atleta.

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